
El 23 de abril me voy a montar en un tren muy prontito para llegar a León a contar los cuentos más gamberros que he escrito (todos menos uno, porque habrá que hablarles del Día del Libro, digo yo). El resto… Sonrojará a padres, hará que se caigan de culo las abuelas y que a los niños y niñas se les salga el zumo por la nariz.
Tengo más ganas que canas.
¿Nos vemos allí?
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